Esta mañana teníamos pensado pasarla en Cala Mitjana, pero no caímos en que, al ser sábado, los indígenas también van a la playa y, sumándolos a los visitantes, éramos demasiados para esa cala, así que a las 10:15 nos encontramos el acceso cerrado por estar el parking completo.
De modo que cambio de planes y cap a Cala en Porter… una cala situada en el sur de la isla y que, al ser urbana, no tiene problemas de acceso. Es una bahía cerrada entre dos brazos de rocas, muy civilizada, como les gusta a Ana y a Marta, y en la que hay que andar mucho para que te cubra. Muy bonita y con el agua limpia y transparente, como todas las que hemos visto hasta ahora.
Al marchar de la playa nos fuimos a la Cova d’en Xoroi, una espectacular cueva natural en el acantilado formado por uno de los brazos rocosos que cierran la cala. Hay toda una leyenda sobre el moro Xoroi que vivió una historia de amor con una local en esa cueva y que se suicidó junto con su hijo mayor al verse rodeado por quienes pretendían rescatar a la moza quien, según la leyenda, sobrevivió junto con sus dos hijos menores y aún viven descendientes suyos en Alaior… En fin, hoy en día es un espectacular sacacuartos con unas vistas impresionantes sobre el mar.
Después de dejarnos un pastón en el bar… digo después de tomar un frugal refrigerio… cogimos el coche y nos fuimos a Binibèquer. La moderna urbanización (Binibèquer Nou) es preciosa, con unas casas que para mí las quisiera, pero lo que más nos gustó es el antiguo pueblo de pescadores (Binibèquer Vell), todo él inmaculadamente blanco y con unos callejones estrechos en los que no cabíamos de dos en dos.
De aquí ya a casa. Lo que decía al principio, un día completito…
Mañana seguramente nos toca descansar y pasaremos el día en la playa de la urbanización, mañana y tarde. Hasta pronto…